"Las personas llevan el universo en su interior: son lo que encuentran en sí mismas y encuentran en otras, únicamente, lo que esperan encontrar"
Proverbio Sufí
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lunes, 5 de abril de 2010

Resiliencia

Las estrategias que utilizamos para sobrevivir a los sucesos traumáticos forman parte de lo que las personas con "expertise" llaman RESILIENCIA, que es la capacidad de una persona o grupo para proyectarse en el futuro a pesar de los acontecimientos desestabilizadores o las condiciones de vida difíciles. Estos eventos suelen ser inesperados e incontrolables y golpean de manera intensa nuestra sensación de seguridad y autoconfianza. Entre ellos se encuentran los desastres naturales, las violaciones, los accidentes de tráfico, la tortura o los secuestros.
La vivencia de cada situación es subjetiva y hay personas que sienten como desestabilizadores hechos que para otras, simplemente, son estresantes, como la pérdida del trabajo o una ruptura amorosa.
Para Michael Rutter, psiquiatra de la Universidad de Londres, la resiliencia sería una especie de "flexibilidad social" adaptativa, una facilidad para adaptarse mejor a determinadas circunstancias que presentan algunas personas.
En otras investigaciones, Salvatore Maddi y Suzanne Kobasa, de la Universidad de Harvard, comprobaron que las personas resilientes tienen un gran sentido del compromiso y de control sobre los acontecimientos, están más abiertas al cambio y tienden a interpretar las experiencias duras como una parte más de la vida.
El compromiso indica el potencial para implicarse en objetivos y no actuar como parte espectadora; se trata de ayudar a otras personas y disponer de una amplia red social que hace más fácil sobrellevar las experiencias dolorosas.
El control tiene que ver con la convicción de que es cada persona quien dirige los acontecimientos y no los demás, la casualidad o el destino. Ante el fracaso, la persona resiliente no se detiene a buscar culpables ni a lamentarse de su tragedia, sino que asume su propia responsabilidad. Además es capaz de ver la vida como un reto, y los contratiempos inesperados como una oportunidad de crecimiento y mejora, no como una amenaza.

lunes, 1 de febrero de 2010

Cuento sobre la Resiliencia

Un hijo se quejaba con su madre acerca de su vida y de cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencido. Estaba cansado de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema aparecía otro.
Su madre le llevó a la cocina; allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre el fuego. En una colocó zanahorias; en otra, huevos; en la tercera, puso granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.
El hijo esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su madre. A los veinte mintutos la madre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los puso sobre un plato. Finalmente, coló el café y lo sirvió en una taza.
Mirando a su hijo le dijo: ¿Qué ves?. Zanahorias, huevos y café, fue su respuesta. Le hizo acercarse más y le pidió que tocara las zanahorias, él lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera; al quitarle la cácara, observó que el huevo estaba duro. Finalmente le pidió que probara el café; él sonrió mientras disfrutaba de su aroma.
Humildemente, el hijo preguntó: ¿qué significa esto madre?. Es química, le explicó: los tres elementos se han enfrentado a la misma adversidad: agua hirviendo, pero han reccionado de forma diferente en función de sus características.
  • La zanahoria llegó al agua fuerte y dura; pero, después de pasar por el agua hirviendo, se ha puesto débil, fácil de deshacer.
  • El huevo ha llegado al agua frágil, su cáscara protegía un líquido interior; pero, después de estar en el agua hirviendo, su interior se ha endurecido.
  • Los granos de café, sin embargo, son únicos: después de estar en el agua hirviendo, ha sido capaces de cambiar el agua y sus propiedades.
¿Cuál eres tú, hijo? Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes?, preguntó a su hijo.
  • ¿Eres una zanahoria, que parece fuerte, pero cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?
  • ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable, un espíritu fluido, pero tras una muerte, una separación o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera pareces el mismo, pero eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecidos.
  • O ¿eres como el grano de café? El café cambia al agua hirviendo, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición, el café alcanza su mejor sabor.
Si eres como el grano de café: cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas en forma positiva, sin dejarte vencer, y haces que las cosas a tu alrededor mejores; que ante la adversidad exista siempre una luz que ilumina tu camino y el de las personas que te rodean. Esparces con tu fuerza y positivismo "el dulce aroma del café"
Y tú, ¿cuál de los tres eres?